Vuelta a la Memoria
domingo, diciembre 28, 2025
28 de diciembre
martes, octubre 07, 2025
"El amor en un bote de cristal"
La soledad es mirar a unos ojos que no te miran.
Llega entonces ella, disfrazada
de pájaro, árbol y viento,
llega entonces ella, disfrazada,
atrapa una lágrima con el dedo
y la mete en un bote de cristal.
Añoro el mar,
alcanzo a decir.
No quedara hueco en el mundo en el que no existas,
me dice,
no existirá lugar alguno en el que
no te mire.
Montañas, sauces, telas de araña,
en todos tejo tu nombre,
en todos coloco tu cuerpo frente al daño.
Te llevaré, acaso,
ante el precipicio,
habré de empujarte y cogerte la mano
para que me creas.
Y solo entonces si desvío la mirada
hacia el fondo,
inquieta por lo que allí te espera,
te diré que no puedo compartir mi dolor,
que el viento me lleva a otro sitio,
que el silencio es el único lugar
en el que me quedan palabras,
que he de soltarte
para poder cogerme,
que me voy, amor,
que te quiero y que me voy queriéndote
para no quererte nunca más
y olvidar las montañas,
y los sauces,
y las telas de araña
y tu cuerpo frente al daño
que me espera ahora en otros lugares.
Y así, con el dolor de lo inevitable,
recogerás con el dedo la misma lágrima
que hoy me quitas
y volverás a dejarla sobre mi rostro,
esta vez
en la otra mejilla.
La soledad es mirar a unos ojos que no te miran.
Elvira Sastre.
miércoles, junio 25, 2025
"O fueron nueve"
Tal vez tuvimos sólo siete noches
no sé
no las conté
cómo hubiera podido.
Tal vez no más que seis
o fueron nueve.
No sé
pero valieron
como el más largo amor.
Tal vez
de cuatro o cinco noches como ésas
pero precisamente como ésas
tal vez
pueda vivirse
como de un largo amor
toda una vida.
Idea Vilariño
jueves, mayo 29, 2025
"El hueco que te acoge"
domingo, febrero 02, 2025
2 de febrero
Un año; Treinta y seis días.
Esta noche me pesa la existencia a merced de mis recuerdos.
36 atardeceres distintos y sigues intacta, estática donde ese 28 de diciembre. No te vas.
El año nuevo todavía no empieza. No le encuentro principio.
Reconociendo mis recuerdos los hallé detenidos, paralizados en tu rostro, en la comisura de tus labios, en tus ojos más claros bajo el sol. En tu mano izquierda tomando la mía.
Día y noche, cada uno desde ese sábado, queriendo decirte "Ven de vuelta", sabiendo que no vas a aparecer. Y está bien. Está claro, así tiene que ser. Este no es el momento.
Me entretengo imaginando cuando vuelva a ser, lo sueño, lo verbalizo, ensayo la conversación. Así se me disuelven los minutos, los segundos de las 24 horas. Me repito nuestro pacto implícito...mi pacto con tu recuerdo.
Un año, 2 de febrero: estás aquí, en cada canción que sigo sumando a la última lista. En el viaje en auto por la avenida que aquella vez caminamos de la mano. En el sofá en el que miramos televisión en tu última visita. En cada paso, en esta ciudad. No sé cuánto tiempo estarás más por aquí.
Me pesa reconocer que hoy no soy el amor de mi amor.
Confieso que no lo quiero ni lo busco, pero tu recuerdo no me suelta, me desgarra cuando menos lo espero, en los lugares y momentos menos pensados. Me desata lágrimas que no quisiera que alguien más viera y como puedo disimulo.
Sé que ahora no vas a volver y confieso que me aterra la idea de no volverte a ver. Pero por ahora no te busco, no hay más señales, no me quedaré en medio en los tonos grises esta vez. Entonces, entre la inercia y la esperanza avanzo como creo que debo hacerlo.
Te espero en otro tiempo, o espérame tú, que te encontraré algún día, como me lo dijiste
hace 36 días.
miércoles, noviembre 13, 2024
domingo, octubre 20, 2024
Era jueves otra vez...
Esperé llegar y verte en esa casa que dejó de ser sólo mía, que dejaste llena de ti. El fragmento de una canción bajo tu número telefónico me hizo pensar que te vería aquí. Me puse perfume, me acomodé el cabello; caminé despacio por la escalera. Abrí la reja, saqué las llaves que se escuchan desde lejos.
Pero no estabas. No había nada distinto en ese lugar que se vuelve más frío cada jueves.
Este sin sentido: intento dejarte ir y a la vez te sigo esperando.
Y venía el jueves otra vez. Vi tu fotografía de perfil, en blanco y negro. Minutos después desapareció, con todo rastro tuyo.
Era jueves otra vez, pasé de la emoción a la incertidumbre mezclada con ansiedad y sentimientos de injusticia con la vida; igual que en las últimas semanas.
Esta despedida obligada aspira a no retrasar tu encuentro con ese "algo mejor". Y si, por si acaso, no lo encontraras, te pido que por favor no me dejes sólo en tu lista de experiencias.
Todos los días pienso en ti, me gustaría que lo supieras. Me niego aún a aceptar que no te volveré a ver, que no cumpliremos la deuda más grande que nos tenemos.
Pero hoy me voy, porque esta despedida tiene un propósito, uno grande, y aunque haya distancia y silencio, no pienses que también hay olvido.
¿Dónde guardo todo el amor que me faltó darte y todo el amor que he tenido que seguir sintiendo, incluso aunque ya no estás? ¿Dónde se guarda el amor cuando se siente el corazón roto en mil pedacitos? Ojalá el viento se lo lleve todo, poco a poco. Y tal vez un día sientas la brisa tocar tu carita linda y sepas cuánto te sigo extrañando.
No sabes cuánto me ha costado no volver. Ver, tras la pantalla, un punto verde sobre esa fotografía tuya en un amanecer del fin de diciembre pasado, y no escribirte. En su lugar, te escribo diario en una conversación donde no estás, pero sí esa fotografía que nos gusta tanto, donde estamos juntas y usamos lentes de sol.
Perderte se ha vuelto uno de mis más grandes miedos, pero perderme es aún mayor hoy. Cómo podría amarte (y demostrarlo) si no me amo yo. Por eso sé que, la necesidad de ausentarnos en este momento requiere toda la energía y concentración para ocuparla en sanar y resolver lo pendiente.
Me cuesta irme, incluso de este texto, que pienso será el último que sí haga público. Dejaré de enviar señales. Dejaré de esperar ver las tuyas. Esta noche dejo de esperar verte en esta casa.
Por ahora, me quedo con mis sueños donde llegas a esta ciudad; con tu música; con el gato enojón que abrazo para sentirte cerca; con tu endulzante, y tu cepillo de dientes que sigue en mi baño. Con todo lo que me dejaste de ti, en mi, que a veces me hace sonreír y otras me duele hasta los huesos.
Si el fragmento de canción no era para mi, confieso que me lo adjudiqué: Me cuidaré y te pido que lo hagas también, porque no podemos hacerlo por la otra. Por ahora. Y en esta inmensa idea utópica que me acompaña, te pediría que me cuides, es decir, que te cuides, porque hoy siento que te pertenezco y me perteneces de una manera que no sé explicar. Y que, si la vida lo quiere, nos volveremos a ver para saldar las deudas que nos tenemos.
Era jueves otra vez, y hoy es domingo otra vez.
martes, mayo 21, 2024
Metiendo el suponer
Hay mucho que quiero contarte y mostrarte y preguntarte sobre ti. Pero ¿Y a ti de qué manera te serviría?
Acordamos tener contacto cero y borrar todo de cada quien. Sé que no he cumplido el acuerdo. Me da un temor enorme saber que te estoy dejando ir, pero es egoísta retenerte ahí sin plazos, sin propósitos dichos.Se que me extrañas, sé que sabes que yo a ti también.
A veces se magnífica ese temor de que no seamos los que esperamos. Que la distancia alimente la ilusión, y nuestros deseos tengan como origen la idealización que hemos construido entre tantos ires y venires.
¿Te has preguntado qué tan real es lo que creemos que somos cuando estamos lejos?
¿Y si esta vez pudiéramos poner un tiempo definido? Por un todo o nada.
domingo, mayo 19, 2024
Día #15
Hay catorce notas previas, una por cada día que ha pasado desde el momento que te observé marcharte y me quedé mirando cada paso tuyo mientras te alejabas de mi vida.
No tengo certeza de que leas esto, pero no quiero romper "el acuerdo", aunque ya lo he hecho de otra manera, con tu música, que ahora es lo único que me acerca a ti.
En cada nota de los días anteriores una duda coincide, que me invade por ratos durante el día, o la noche: Me pregunto cómo estás, cómo han sido estos días para ti. "Y que siempre voy a querer saber si va bien todo en tu día...".
Me pregunto también si saber de mi, en este punto, es inconveniente para ti, si será mejor mantenerme al margen. En ciertos momentos me convenzo de que no tengo ningún derecho a querer saber de ti, a escuchar tu selección de música que es en definitiva para ti. En otros momentos quisiera decirte cuánto te extraño, que cada día estoy buscando hacer lo necesario y entonces conseguir brindarte no sólo caos e inestabilidad como había habido hasta ahora, que voy avanzando, de a poco pero lo hago.
No quiero perturbar tu tranquilidad ganada, no quiero traer más inestabilidad a tus días.
Esta noche te pienso tanto, te extraño.
¿Qué debo hacer?
sábado, septiembre 14, 2019
"Un mar de lágrimas"
Todavía no aprendo cuál es la solución para el dolor. ¿Dolor?
No ser quién realmente eres, fingir. Mostrar siempre la menos mala cara y que no sea si quiera visible qué hay dentro, nadie debe saberlo. Te vuelves vulnerable, frágil, cual vaso de cristal al borde de la mesa, que al menor movimiento tiene el mayor de los riesgos. Que nadie lo vea, que nadie lo sepa. ¿Y si lo saben? Nada es personal, todo pierde su importancia. El mayor riesgo: todo pierde su importancia.
El tiempo ya pasó.
Las ausencias, el apego. La incertidumbre dándole tumbos al corazón y a la mente y a los recuerdos y a las promesas y a los anhelos.
El destino apresurado.
Este ha sido un buen día para empezar. Decir todo lo pendiente, no guardarnos nada porque las oportunidades se nos escapan, nos escurrimos entre nuestros dedos, tú de mi, yo de ti. Sin inocentes ni culpables. Y como hoy no queda más razón que esta razón,
Me vuelvo simple, nunca fui simple, nunca he querido serlo.
Con una lluvia de estrellas, aunque con una bastaría. Y tener la oportunidad de volver a empezar.
Cuánto desvelo por amor. Vuelvo a ser simple, con el viento en la cara y los puños apretados. Tanta química y tan poca física entre tú y yo. Esta noche con la luz apagada, 23:01. Y tengo tu olor bien metido en la memoria, ¿dónde si no? Y cada vez lo disfruto y lo sufro, taladra en lo más profundo, recordándome que en tu presencia pierdo el control y los tiempos no están para eso. ¿Y quiénes somos nosotros para cambiar el destino? Entonces me quedo aquí esperando que llegue la lluvia.

